Las enfermedades emergentes y reemergentes de América: Un problema en la salud de las Américas

 

Dicho artículo es brindado debido a que es importante el poder fomentar las enfermedades y el impacto de estas mismas en la actualidad de donde vivimos, es importante que como seres humanos reflexiones y acatemos las medidas suficientes para un mejor desarrollo en la vida, ya que sin salud el individuo no vive y goza de una vida segura y plena.

Las enfermedades infecciosas constituyen la primera causa de muerte en el mundo, tanto en adultos como en niños. Más de 13 millones de personas mueren anualmente por enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes, tales como la malaria, la tuberculosis, el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (sida), la fiebre hemorrágica producida por el virus Ébola, el síndrome respiratorio agudo grave (SARS), la infección por el virus del Nilo occidental y el dengue . Solo tres de estas infecciones (el sida, la tuberculosis y la malaria) cobraron 5,7 millones de vidas durante el año 2001, la mayor parte de ellas en países en desarrollo. A pesar de que la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) han estado presentes desde hace más de 20 años, aún se incluyen en la mayoría de los análisis nacionales y regionales relacionados con las enfermedades emergentes debido a su elevado costo social y sanitario. En la Región de las Américas, las enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes que tuvieron una mayor repercusión sobre la salud de la población por su incidencia y por el número de muertes ocasionadas durante el quinquenio de 1999­2003 fueron: la malaria, la fiebre amarilla, el dengue hemorrágico, el sida, el carbunco y el SARS, así como la infección por hantavirus y por el virus del Nilo occidental . Algunas de estas enfermedades, como el SARS, presentan una distribución geográfica focal, mientras que otras, como el dengue, se dispersan ampliamente y se han convertido en un problema mundial. La aparición de enfermedades emergentes y reemergentes se asocia con factores de diversa índole. Si bien el origen y la evolución de los agentes etiológicos han sido suficientemente documentados en la mayoría de los casos, la aparición de estas enfermedades depende de una compleja interacción de distintos factores, tanto biológicos la variabilidad y adaptabilidad genética de los microorganismos causantes como sociales el auge del comercio internacional y de los movimientos poblacionales por razones turísticas o migratorias, el hacinamiento, la inadecuada manipulación de los alimentos y el analfabetismo, entre otros y económicos la ausencia de servicios básicos de saneamiento ambiental, la desnutrición, la falta de agua y de sistemas de alcantarillado . Todos estos factores crean, además, las condiciones propicias para la propagación de estas infecciones y facilitan la circulación de los agentes patógenos y la transmisión de las infecciones y epidemias entre los diversos países y regiones, situación agravada por las ineficiencias de los sistemas de salud pública, entre ellas una vigilancia epidemiológica deficiente, un número insuficiente de laboratorios de salud pública para la detección y el diagnóstico de las enfermedades, y mecanismos de prevención y de control inadecuados. La experiencia acumulada demuestra que una gran parte de las muertes que se producen debido a las enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes podrían evitarse mediante la elaboración y puesta en marcha de estrategias preventivas y terapéuticas eficaces . 

Para poder evitar o mitigar los graves efectos de estas epidemias, los países deberán darle un lugar prioritario en la agenda nacional a la vigilancia de las enfermedades emergentes y reemergentes y poner en marcha un conjunto de medidas para combatirlas. Entre las medidas destinadas a prevenir y mitigar las epidemias deberán figurar las siguientes: a) establecer una estrategia basada en mecanismos de alerta temprana y de respuesta rápida que cuente con recursos humanos, laboratorios, redes de comunicación entre los laboratorios y servicios de salud, y que esté respaldada por una prioridad financiera y política adecuada; b) fortalecer la capacidad nacional de adoptar estrategias para la prevención y el control de las enfermedades emergentes y reemergentes; c) promover la investigación aplicada al diagnóstico rápido y tratamiento de las enfermedades emergentes y reemergentes y a la prevención de sus factores de riesgo; d) fortalecer la red de comunicaciones entre los laboratorios y servicios de salud para mejorar la vigilancia de los agentes infecciosos; e) mantener la vigilancia sistemática de los vectores y reservorios de las enfermedades emergentes y reemergentes; f) sistematizar la vigilancia de los factores de riesgo y elementos ambientales y climáticos que favorecen la aparición de epidemias; y g) crear una estructura para la vigilancia integral de los agentes causales y factores de riesgo que permita analizar la información de forma rápida y eficaz a fin de tomar decisiones oportunas con la mayor celeridad posible. La prevención de epidemias, epizootias y plagas, así como la toma de medidas adecuadas para mitigarlas, no es solo responsabilidad de los organismos profesionales que normalmente se encargan de estas actividades en los diferentes países. Por tratarse de situaciones de desastre es necesario que la participación sea multisectorial, conforme a la magnitud del impacto de estas enfermedades sobre la población y la economía, especialmente en los países pobres. En resumen, el elemento básico de cualquier estrategia de lucha contra las enfermedades emergentes y reemergentes y las epidemias que estas pueden causar es el establecimiento de un sistema de vigilancia orientado a detectar la presencia de esas enfermedades a tiempo para tomar medidas de control adecuadas. El tema de las enfermedades emergentes y reemergentes se debatió extensamente en el VI Congreso Internacional sobre Desastres y en el II Seminario Internacional de Administración de Riesgos, que se celebraron conjuntamente en La Habana del 25 al 28 de noviembre de 2003. Los expertos que asistieron a estas reuniones, convencidos de la necesidad de ampliar el enfoque multisectorial en los debates acerca de la lucha contra las enfermedades emergentes y reemergentes, hicieron un llamado a la creación de mecanismos eficaces y eficientes para ampliar la colaboración en este sentido con la ayuda de las organizaciones internacionales interesadas en el tema. Los expertos también coincidieron en la necesidad de convocar, con el auspicio de organizaciones internacionales que intervienen en situaciones catastróficas, un encuentro entre especialistas para debatir con mayor amplitud y profundidad las experiencias nacionales y los aspectos metodológicos y técnicos del asunto, especialmente los relacionados con los estudios sobre los factores de riesgo de desastres.

Autora: Cabrera Caraveo Edith

Recuperado:https://www.scielosp.org/article/rpsp/2004.v15n4/285-287/es/

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